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¡Buenos Aires, llegó la hora de decirte adiós!

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Plaza de Mayo

Plaza de Mayo

Las sensaciones que las despedidas generan son soportables cuando aceptas que los cambios se producen siempre para bien. Hoy me toca decir adiós una vez más en este 2015. Este adiós significa mucho para mí porque se lo digo a una ciudad que trascendió mucho en mi crecimiento en todo sentido.

Ha llegado la hora de decir adiós a Buenos Aires. Es raro porque cuando llegué dolió aceptar que estaría lejos de casa, pero la fortaleza de saber que este era un viaje de aprendizaje me tranquilizaba y llenaba de coraje, porque al fin y al cabo realmente no estaba tan lejos de casa.

El tiempo pasó, casi dos años; y Buenos Aires abrió sus puertas y  me mostró todo lo que tenía que descubrir, aprender y experimentar. Si antes quería irme cuanto antes, ahora siento que voy a extrañar estar aquí. Y aunque no pueda decir que regresaré para quedarme para siempre, esta ciudad será como un segundo hogar, por las oportunidades y crecimiento que me ha dado.

Te digo adiós Buenos Aires, pero te prometo que regresaré para visitarte.

Gracias por abrirme las alas para darme la valentía y coraje para emprender vuelo.

Gracias por ampliar mis horizontes terrenales y de pensamientos.

Gracias por hacer que me encontrara una vez más, sin temor y con aceptación.

Gracias por florecer mis intenciones con certeza y adaptabilidad.

Gracias por las experiencias, por los momentos, por los encuentros, por los descubrimientos, por las ilusiones, por el conocimiento y por los nuevos sueños.

Gracias por hacerme comprender que “vaya a donde vaya lo más importante es lo que llevaré conmigo. Y que para llegar a algún lado no debo olvidar jamás de dónde vengo y porqué.” (Adaptación de Diego Russi).

volando sobre nubes

Adiós Buenos Aires me toca seguir volando y quedarme en otro puerto. ;)

¡Adiós 2015!

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Es increíble cómo 365 días pasan en un abrir y cerrar de ojos. Lo penoso es que no se puede detener el tiempo y lo único que nos queda es disfrutar el momento presente para no arrepentirse después.

Este 2015 me sorprendió con muchos instantes que nunca olvidaré, y de corazón no quiero dejarlos atrás, es más me gustaría volver a vivirlos para poder aprovecharlos al máximo. Pero como la vida continua, nosotros también tenemos que seguir.

Sin embargo, estas palabras no son para plasmar lo que no pude hacer o tener este 2015; sino son para rescatar los recuerdos y lecciones que me ha dejado este año. Y sin dar mucha vuelta los menciono; el orden no importa sino el trasfondo.

  • Regresar a casa. Los retornos son fabulosos, pero lo son más cuando sabes que vuelves para hacer más. Estar lejos de casa me ha ayudado a crecer, a ver lo usual con otros ojos, a valorar lo que se lleva en el corazón y pensamientos, y no lo que va en las maletas.
  • Florecer. Florecer es como crecer, trascender y renacer. Siento que este año he crecido un montón, como persona, como profesional, como mujer y niña. Aprendí a seguir soñando como niña, a rescatar historias que ilusionan a una mujer, a encontrar retos y nuevas visiones en estudios y trabajo; y aprendí a entregarme a otros con escucha, paciencia, atención y aceptación.
  • Ilusiones de corazón. El corazón es feliz cuando late más fuerte porque se deja sentir a plenitud. No sé nada acerca del amor, pero solo puedo decir que este 2015 me regaló una de las mejores ilusiones de encontrar a alguien especial y de guardar en el recuerdo una historia inesperada.

A veces creo que el año 2014 me estuvo preparando para este 2015, y tras lo apreciado en este año que va llegando a su fin, no quiero ni imaginar lo que puede venir en el 2016. Pero mejor no preocuparse por el futuro, sino por el presente. Así que mejor recordar que “todo lo que se anhela sentir en el futuro se puede sentir hoy, en el presente”.

adios 2015

Recuerdos

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imagen: Amanda Cass

 

Te recordaré hasta que sonría al hacerlo…

porque los recuerdos duelen

duelen al inicio porque quisieras volver a vivir eso momentos que extrañas,

pero sabes que es imposible, el tiempo no vuelve, ni esos momentos lo harán; y eso duele.

Tomará tiempo para que ya no duelan,

pero cuando ese tiempo pase, los recuerdos serán acompañados con una sonrisa,

una sonrisa de alegría por haber vivido esos momentos.

Me tomará tiempo, pero te recordaré hasta que sonría al hacerlo.

 

 

Palabras… de esas tantas que nacen en el desvelo; buscando respuestas, buscando sentido, buscando consuelo. (04/12/2015 ~ 2:17 a.m.)

¡Egresada!

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Hace 5 años atrás un día como hoy escribía y es así como la tristeza llega a mi vida porque en ese entonces había entendido que las actitudes, comportamientos, sentimientos y hasta pensamientos que tuve en esa etapa de mi vida fueron inadecuados para las situaciones que se me presentaron. Y la mejor forma que tenía de expresar mi arrepentimiento de no saber cómo afrontar ese tiempo era decirme que me sentía triste.

Hoy, 5 años más tarde comprendo lo mucho que he crecido y valoro todo lo que le logrado y alcanzado de mí. Pero esos logros no son materiales, porque los mejores logros que tengo son los intangibles, son los que se quedan conmigo para siempre y me acompañan a donde tenga que ir.

Hablo de esos pequeños sueños cumplidos, de pasos andados con firmeza, de conocimientos adquiridos, de momentos compartidos, de recuerdos imborrables, de experiencias ganadas, de anécdotas inesperadas, de sonrisas, de alegrías, de tristeza, de sabiduría, de entendimiento y de todo lo que me hace ser quien soy ahora.

Ayer, 14 de diciembre del 2015 terminé oficialmente la universidad, más conocimientos llegaron a mí durante esta etapa de complementación a lo que ya había estudiado antes. Definitivamente será una fecha que recordaré toda mi vida, porque todo lo que ocurrió detrás de este logro ha sido fundamental para mi crecimiento como persona, como mujer y como profesional.

Un gracias no bastará para mi familia quienes fueron mi principal e incondicional apoyo en este tiempo, por suerte tengo toda mi vida para retribuirles todo lo que hicieron por mí.

Y como todo término marca un nuevo inicio, me toca comenzar de cero, pero con todo. :)

La tradición argentina es bañar con todo lo que se tenga al egresado/licenciado, y eso fue lo que me pasó a mí :P

Un ángel de despedida

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No recuerda exactamente qué día de la semana ni qué fecha fue. Pero, si recuerda que era de noche y que esa significaba, para ella, la última vez que quizá podría volver a verlo. No sabía si se encontraría con él de nuevo, o no sabía cuánto tiempo pasaría para que volviera a tener las largas conversaciones que solo solía tener junto a él.

Esa noche coordinó con su hermana para  encontrarse y regresar juntas a casa. La espera tardó un par horas pero no le importó, porque solo rondaba por su cabeza la despedida que no había tenido con él. El tiempo no importaba, le importaba saber que esa noche quizá era la última de él en el país, y ella no había hecho nada para decir adiós adecuadamente.

Se encontró con su hermana, y mientras esperaban que la luz del semáforo cambiara, le preguntó si ya sabía cuándo él se iba y si le había dicho adiós.  Ella le respondió que solo sabía que partía al día siguiente pero que no había hecho ni comprado nada especial para entregarle. Y que además, aunque le diera pena, era mejor no despedirse, porque sabía que no aguantaría llorar delante él.

Su hermana sorprendida por las palabras de ella y conociendo lo mucho que ella valoraba la forma de su encuentro y lo poco que compartieron, le dijo que se dejara de tonterías y que más bien pensara que era posible que nunca más lo volvería a ver. Además le recordó que en el futuro se podría arrepentir de no haberse atrevido hacer algo especial para decir adiós.

Tras escuchar esas palabras de su hermana se armó de valor  y le dijo que sí se atrevería a despedirse de él. El timón del auto giro mientras su hermana le preguntaba dónde era la casa de él. Ella le indicó que estaban a unas cuadras y mientras regresaban rumbo a su casa le dijo que no tenía nada especial para darle. Entonces llevo su mano a su cuello y le dijo que solo tenía el ángel que ella le había regalado, pero sabía que no era buena idea. Su hermana la miró y le dijo con confianza que se lo entregará a él si realmente era especial para ella. Que no se sintiera mal porque siempre habría ocasión de que le pudiera dar otro ángel. Pero no habría otra ocasión para despedirse adecuadamente de él.

Cuando llegaron a la casa de él, bajó del auto, se quitó el ángel que colgaba de su cuello, se acercó a la puerta y tocó el timbre. Su corazón latía intensamente mientras esperaba que alguien le atendiera. Estaba muy aterrorizada por hacer eso, por en el fondo algo le decía que era lo correcto y que no se arrepentiría de haberlo hecho.

La puerta se abrió y salió una mujer joven, ella la saludo y preguntó por él. Por cosas de la vida, él no estaba en casa. Quizá la tristeza se le posó en el rostro porque aquella mujer joven le dijo que aguardara y entró a la casa. Tras unos minutos regreso con un celular en la mano y se lo entrego diciéndole que hablara, en línea estaba él para escuchar su despedida.

Las palabras fueron rápidas pero ella dijo adiós y le deseó felicidad en su vida. Había logrado decir adiós, aunque solo fuera por teléfono. Cuando terminó de hablar le agradeció a la mujer joven y le dijo que tenía algo para él, le entregó el ángel diciéndole que él ya sabía de qué trataba.

No derramo lágrimas frente a él, ni frente a la casa de él; pero cuando entró al auto de su hermana se echó a llorar. Lloraba por una despedida que no fue, lloraba porque sabía que no lo volvería a ver y lloraba por sentía que algo de ella se perdía para siempre. Y quizá entre esas tristezas solo le quedaba el alivio de saber que él tendría algo de ella y que esperaba que lo valorara tanto como ella lo hizo con él.

Pasaron más de cinco años y aún no volvió a verlo, pero recibió un detalle de esperanza de un futuro encuentro aún sin fecha ni lugar. Pues sabe que él aún conserva ese ángel que marco su despedida.

imagen: VG

imagen: VG

Take me home

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Take me home suena en mis oídos intentando opacar la grabación que anuncia cada estación que se detiene el tren. Las calles ya se me hicieron conocidas al igual que la ruta. Todas aprendidas de memoria por la repetición. Lo extraño es que con el tiempo, lo no familiar se está volviendo familiar. No sé si asustarme o no, aunque sí debería porque en realidad no estoy en casa. No estoy con mis montañas, con el aire fresco de campo, o con las caricias de un sol de valle. Estoy lejos, a miles de kilómetros.

Y mientras sigo imaginando detalles de lo que extraño de mi lugar, el coro de la canción dice will you take me home? como si se lo cantara al tren para que me llevé a casa. Lo raro es que sí lo está haciendo solo que a otro hogar. Un hogar que se está convirtiendo en mi segunda casa. Tengo miedo de que esta costumbre me aleje de mi verdadero hogar.

Pero quien dice dónde está el hogar, dónde está el lugar de cada uno, si el corazón siempre está buscando y encontrando otros  lugares que pueden ser hogares. Porque hogar no es solo el lugar físico, son las personas, son los recuerdos, son las experiencias, el aprendizaje y  también son esos lugares que guardan sueños.

No quiero dudar de donde pueda estar mi hogar, pero cuando las alas se abren lo que más quieren es volar. Espero que mi retorno a casa no tarde más de lo esperado. Porque no hay nada planeado en la vida, solo hay certeza para poder continuar en la incertidumbre.

Imagen: underthebluedoor.wordpress.com

El silencio de mis palabras

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imagen: emmahbruce.files.wordpress.com

No sé hasta cuando mi silencio aguante más sin decir una palabra, pero llegará el día en que tenga que liberarlas todas.

Todas estas palabras que se están formando dentro de mí, que se están acumulando y ordenando según la importancia de cada una de ellas.

Ellas que están guardando dichos que no me atrevo a decir, o quizá que no me atrevo a reconocer y sentir por temor o por desconcierto.

Desconcierto de no saber qué  va venir, qué va a cambiar o qué se va a transformar ya sea para bien o para mal.

No sé hasta cuando mi silencio aguante más sin decir una palabra, pero cuando llegue el día de liberar esas palabras cada una de ellas estarán cargadas de significado de lo que intento entender ahora.

Toma tiempo comprender las situaciones que se vive, pero es él mismo el que las va aclarando.

Lágrimas de corazón

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imagen: celene a.

imagen: celene a.

Hoy el día comenzó llorando.

Derramó todas las lágrimas que a mí ya no me salen más.

Quizá ya dejé escapar todos los temores y tristezas, o al menos eso quiero creer. O quizá mi corazón ya se armó una coraza para afrontar todo lo que venga. Tal vez, finalmente, endurecí mi sensibilidad que antes se escapaba ante cualquier situación. O tal vez, ya me encontré con la fortaleza que tanto buscaba… y a veces no creo poder ver.

Hoy el día comenzó llorando y derramó todas lágrimas que a mí ya no me salen más.

No habrá más lágrimas de niña, ahora solo serán lágrimas sinceras de corazón, ya sean de tristeza o de felicidad. ;)

I will be good

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“I’ll be good, I’ll be good
For all of the light that I shut out
For all of the innocent things that I’ve doubt
For all of the bruises that I’ve caused and the tears
For all of the things that I’ve done all these years
Yeah, for all of the sparks that I’ve stomped out
For all of the perfect things that I doubt”

~ Jaymes Young – I’ll be good

 

Con una fusión de melancolía y tristeza esta canción ha capturado mi atención. Quizá sea porque aunque siempre pido tener más esperanza, en realidad en el fondo tengo mucha esperanza y confianza de que todo siempre cambiará para bien. :)Nunca es tarde para decir que seremos o deseamos ser mejores personas.

Hola Noviembre

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imagen: noveladejustinbieberytu.blogspot.com

Hola Noviembre ¿cómo estás? ¿Listo para iniciar? Siempre me pareciste un mes largo al igual que Diciembre, porque obviamente ambos tienen los nombres más largos. Esta vez te recibo con un saludo para contarte que yo estoy lista también.

Te preguntarás ¿para qué?  Pues estoy lista para seguir con la mirada en alto en lo que resta del año, estoy lista para disfrutarte en tus 30 días sin importar que seas el penúltimo mes. Estoy lista para empezar sin importar que para muchos signifiques casi un final. Estoy lista para vivir un presente sin mortificarme por un pasado ni reclamarme un futuro. Estoy lista para recibir tus regalos aunque no haya fechas especiales y si tuvieras alguna lección que darme también estoy lista para comprender tal aprendizaje. Estoy lista para todo, o para casi todo ya que los imprevistos siempre están surgiendo, pero creo que en los últimos años estuvieron tan presentes que ya son casi normales para mí. Aunque confieso que hay temas para los que aún no estoy del todo lista, pero por suerte siempre hay tiempo para seguir aprendiendo.

Así que Noviembre esta vez como muy pocas te recibo con un saludo y con los brazos abiertos. Pues hubo muchos años en los que saber que ya estabas aquí me desanimaba porque pensaba que el final del año ya era inevitable; pero esta vez es diferente porque es mejor pensar en todos los inicios que todos los finales traen. ;)

¡Bienvenido Noviembre!

Generalmente no escribo sobre la llegada de cada mes o de sus despedidas, a excepción de mi tradición de escribir sobre los diciembres de cada año, pero eso es otra cosa muy distinta. Esta vez me atrevo a escribir sobre Noviembre porque se me entraron unas ganas que tenía que saciar, unas ganas sin poder explicar, pero que solo las comprendería si lo hacía.